¿Por qué mi hijo quiere más a su padre?

¿Por qué mi hijo quiere más a su padre?

Es común en los niños, cuando llegan a su segundo año de vida, que muestren abiertamente sus preferencias hacia un padre u otro. En muchas familias, ocurre que es la madre quien cuida todo el día del bebé, mientras el papá trabaja. Si tenemos esta situación en cuenta, es normal que el niño se muestre alegre y efusivo ante la llegada a casa de papá.

Para un hijo criado en estas circunstancias, la madre resulta la compañía habitual y cotidiana. El niño no ha tenido aún la experiencia de extrañarla, como le ocurrido con el padre durante su jornada laboral.

 

Educar: un trabajo en equipo

Debes saber que estas preferencias pueden variar en distintas etapas del crecimiento y la vida el niño. De cualquier forma, esto no debe representar un problema para la mamá. Ambos padres forman un equipo en la educación de su hijo. Depende su formación del trabajo conjunto de ellos.

Debes ser consciente también que la relación de tu hijo contigo y con su padre es distinta y particular. Si tú eres su compañía más vital, capaz de ofrecerle la calidez y seguridad que solo una madre puede brindar a su hijo; el amor del padre también tiene sus exclusividades, tan necesarias para el niño como las tuyas.

Desde la experiencia para el niño de escuchar una voz más grave, hasta la percepción de unos gestos más recios, resulta una experiencia de amor y cariño distintos para el niño. Muchas veces, sobre todo a esa edad en que la madre aún cuida de ellos en la casa, será muy atractivo para el niño compartir juegos con su padre más que contigo.

En todo caso, los padres no deben competir por el cariño de sus hijos: su deber es contribuir juntos con la educación del hijo. Cualquier otra postura sería inútil y egoísta durante la crianza de los pequeños.