¿Por qué a los bebés no les suele gustar los calcetines ni los zapatos?

¿Por qué a los bebés no les suele gustar los calcetines ni los zapatos?

Todos los padres se preguntan ¿por qué a mi bebé le incomoda que le pongamos algo en los pies?  Muchas veces los padres insisten en colocarles zapatos a sus hijos, incluso cuando todavía no caminan y por tanto no los necesitan.

Algunos pediatras recomiendan para los infantes el empleo de calzado pre-andante y de gateo, consejo muy cuestionado en la actualidad por los neurólogos e investigadores. Estudios recientes han arrojado que los niños se sienten más cómodos y felices explorando sus pies descalzos y desarrollan mejor su inteligencia.

 

¿Por qué se quitan los zapatos?

Los pequeños aprenden explorando todo su cuerpo, y tienen la necesidad de eliminar las barreras que lo impiden, como los zapatos y calcetines. Algo así como “sentirse libre y conectarse con el mundo” a través de sus pies.

También puede suceder que sientan alguna molestia y traten de eliminarla, por ejemplo, que el calzado les quede apretado. El adulto debe estar al tanto de esto.

 

¿Por qué son tan importantes los pies del bebé?

Una de las imágenes más graciosas es descubrir que, a los 3 meses, el bebé se mira y se toca las manos y los pies con curiosidad, y los zapatos le restan sensibilidad y movimiento. A los 6 o 7 meses, se llevan los pies a la boca en el proceso de autoconocimiento, que le aporta nuevas sensaciones y experiencias motoras.

Entre los 8 y los 9 meses, la sensibilidad de los pies es mayor que la de las manos, por tanto, los pies “informan” del mundo exterior. El hecho de apoyar el pie descalzo en cualquier superficie, contribuye a su desarrollo muscular.

Los zapatos para bebés son muy bonitos, pero poco útiles y pueden afectar seriamente el desarrollo de su bebé. Si no hace frío, que recorran descalzos la casa.

 

¿Cuándo pierden la costumbre de quitarse los zapatos?

Algunos lo dejarán de hacer cuando pierdan la necesidad de libertad y conexión con el entorno, otros no dejarán de hacerlo nunca. Como mi hija de 10 años, por ejemplo.